jueves, 25 de octubre de 2012

La volví a mirar, y me quede en silencio.
Le guiñe un ojo, y le sonreí  Me estiré con cuidado y le mostré aquella bodega justo al final de la calle. Olía a rosas el lugar, la verdad es que me había esmerado en que el lugar se viera acogedor, mucho tiempo antes de hacerle aquella invitación. Puse rosas rojas, pinte algunas de azul y de negro, las convine de tal forma que fueran agradables con tan solo mirarlas. También me preocupé del cesped, claro está; cortado de formas y tamaños distintas. Todo dispuesto para el momento de su llegada.  Saqué una barra de chocolate del bolsillos, de esos con cubiertas brillantes y que suenan mucho al abrirlas, se la ofrecí, pensé un instante y se lo metí en la boca. "Para que preguntarle.. "pensé, "si ya se que los ama". Saqué el envoltorio con cuidado, lo tomé entre mis dedos y lo acomodé entre mis senos.. "ya luego lo tiraré", me dije.

Le volví a sonreír, metí la mano entre mi falda y saqué un pequeño pañuelo, lo agité al viento y se lo mostré.
* "Esto es para ti", dije soltando una carcajada

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