Mastiqué para no ahogarme, aquella
reacción por parte suya me dejó muy loca. Tomé el pañuelo que me
ofreció y antes de utilizarlo me lo acerqué a la nariz y empecé a
olerlo. Después me limpié los labios y lo guardé en el bolsillo
del pantalón.
- Después lo tiraré.
Dije con una sonrisa en los labios.
Aunque aquel pañuelo lo guardaría para mi.
- Muchas gracias por invitarme a ese pedacito, pero me hubiera gustado mas si... nada, déjalo.
Me callé y seguí observándola.
- No me dijiste tu nombre.
Insistí nuevamente, pues necesitaba
saber como se llamaba aquella mujer; en mi mente barajé varios
nombres, pero ninguno me convencía, así que esperé a que fuera
ella quien me lo revelara. Estaba un tanto nerviosa, pues no sabía
el cometido de aquella reunión, todo parecía un misterio del que
supuse no entendería nada. Pero me alegraba de haber ido a aquel
encuentro, pues tan solo con su presencia, me sentía alagada y mis
hormonas demasiado alteradas.
Esa mujer, a simple vista y con tan
solo mirarla, desprendía sexo a raudales y hacía que mi cabeza
empezara a recrear una escena de una película de porno duro. No
sabía si era por su cuerpo, sus movimientos, su olor... pero
encendía la bestia que anidaba en mi interior...
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