jueves, 25 de octubre de 2012


Mastiqué para no ahogarme, aquella reacción por parte suya me dejó muy loca. Tomé el pañuelo que me ofreció y antes de utilizarlo me lo acerqué a la nariz y empecé a olerlo. Después me limpié los labios y lo guardé en el bolsillo del pantalón.
  • Después lo tiraré.
Dije con una sonrisa en los labios. Aunque aquel pañuelo lo guardaría para mi.
  • Muchas gracias por invitarme a ese pedacito, pero me hubiera gustado mas si... nada, déjalo.
Me callé y seguí observándola.
  • No me dijiste tu nombre.
Insistí nuevamente, pues necesitaba saber como se llamaba aquella mujer; en mi mente barajé varios nombres, pero ninguno me convencía, así que esperé a que fuera ella quien me lo revelara. Estaba un tanto nerviosa, pues no sabía el cometido de aquella reunión, todo parecía un misterio del que supuse no entendería nada. Pero me alegraba de haber ido a aquel encuentro, pues tan solo con su presencia, me sentía alagada y mis hormonas demasiado alteradas.
Esa mujer, a simple vista y con tan solo mirarla, desprendía sexo a raudales y hacía que mi cabeza empezara a recrear una escena de una película de porno duro. No sabía si era por su cuerpo, sus movimientos, su olor... pero encendía la bestia que anidaba en mi interior...

No hay comentarios:

Publicar un comentario