- Disculpa, andaba sumida en mis pensamientos.
Mentí, realmente estaba embobada con
aquella mujer, con sus movimientos, sus gestos... no se si era yo o
que me pasaba, pero aquella mujer tenía algo que no sabría
explicar, pero que me dejaba sin aliento con tan solo verla.
- Mi nombre es Helena.
Hubo un momento de silencio incomodo, y
la verdad es que no podía dejar de mirarla, en ese mismo momento
estaba dándole las gracias a mis padres por haber sido mujer, pues
de lo contrario, quizá estaría babeando o... en ese momento bajé
la vista a mis pantalones.
No conocía a aquella mujer, pero al
parecer, ella me conocía, aunque solo fuese de oídas. Pero... ¿qué
querría de mi? No sabía si preguntarle, la curiosidad me mataba,
pero preferí callarme, tal vez ella me explicaría.
- ¿Cuál es tu nombre?
Pregunté con un poco de timidez,
aunque yo le dije el mio, así que merecía saber el suyo. En ese
mismo instante empezaron a venirme imágenes y escenas a la cabeza,
todas obscenas, que raro en mi... sacudí la cabeza y centré mi
mirada en un punto, aunque ese punto eran dos, penetrantes y
misteriosos, en los que alguien fácilmente podría perderse en
ellos... hablaba de sus ojos... aunque la verdad, no me importaría
compartir cama con esa mujer...
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