lunes, 5 de noviembre de 2012


Sentada en aquel sofá, escucho su voz, aunque sabía que provenía del piso de arriba, no lograba saber con certeza el sitio exacto. Al momento oigo chocar algo en el suelo, a mi lado. Me levanto y veo una bola de papel arrugado. Me acerco y la recojo. La abro y veo algo escrito:

AMON/ISIS

¿Qué quiere decir eso? Son dos deidades egipcias, pero no entiendo que quiere decir con eso... alzo la vista y miro a mi alrededor, quizá haya alguna estatua o algo en el que esas dos deidades antiguas estén plasmadas...
Subo al segundo piso y me fijo en cada detalle, al lado de la escalera veo un símbolo egipcio, la Llave de la Vida. Quizá sea esto lo que ella pretende decirme.
  • No se que quieres decirme con esto – grito para que me escuche.
Me quedo ahí parada, sin decir nada y esperando alguna respuesta de ella...

domingo, 4 de noviembre de 2012

Escondida en el descanso del segundo piso, la miraba entre los barrotes de la escalera que formaban espirales atrapados entre rosas  muy finas de cobre. Sonreí....

"Ya te cansaste?", grité apuntando hacia otro lado, para que la voz no pudiera encontrarse tan fácilmente.

Agarro una hoja de papel y se la lanzó lo más cerca que pudo....  <<Veamos que tan inteligente puede llegar a ser>>

AMON/ISIS



sábado, 3 de noviembre de 2012


Me quedé sin aliento con su respuesta. Pero es cierto que era lo que quería. ¿correr? ¿de verdad? Empecé a correr tras ella, y por un segundo la perdí de vista.
  • ¡Eh! ¿dónde estas?
No la veía por ninguna parte y empecé a mirar por todos los rincones de aquella mansión. Cinco minutos después ya estaba cansada de aquel juego.
  • Esto ya no tiene gracia – grité para que me escuchara.
Me senté en un sofá viejo que había en una de las salas y la esperé. Esta mujer me iba a volver loca en menos de una hora, aunque creo que ya lo había conseguido.
Mientras esperaba saqué un cigarrillo y lo encendí, empecé a fumar hasta que aquella mujer apareciera de nuevo...

jueves, 1 de noviembre de 2012

Que risa me dio haber escuchado aquellas palabras surgir de sus labios... "Claro, tendrás que follarme hasta que quede inconsciente", dije entre gritos de risa.

"Pero primero... tendrás que correr", me quité los zapatos con rapidez y eché a correr con fuerzas hasta el final del camino, entre por la gran puerta y desaparecí entre los arbustos arco iris que habían en ese lugar. Sonreí mientras corría y pensaba lo excitante que era hacer esto que hacía.


viernes, 26 de octubre de 2012


¡Joder! Maldita zorra. ¡Que dolor! Y encima mi camisa de seda negra hecha añicos...
La vi caminar hacia la casa y comencé a seguirla, cojeando, pero aligerando el paso.
  • ¡Eh! ¿Voy a tener que follarte para que me digas tu nombre?
Le pregunté con brusquedad. Me quedé pensando un instante la barbaridad que había dicho pero, realmente estaba ansiosa de que me diera un si como respuesta.
Me detuve un momento y me quedé pensando en que cojones hacía allí y para que me había llamado.
  • ¡Oye! ¿qué se supone que hago aquí y por qué me has llamado?
Necesitaba respuestas, pues todo aquello me resultaba extraño...
Mientras ella intentaba distraer mi atención con su beso, agarre con fuerza su camisa y la desgarre hilo por hilo dejándole la barriga al descubierto, lleve una de mis manos a su rostro y apreté su piel, lentamente me acerqué a ella, saqué mi lengua y mojé sus labios para terminar besándola con desesperación, lo cuál terminó siendo para mi... asquerosamente delicioso, pero me contuve.. no se como... pero lo hice.

Arranqué la tela de un solo golpe y lo guarde entre mis senos.
Le di un empujón y pisé uno de sus pies con la punta del taco de la bota. <<warradas>>, me di la media vuelta, mi pequeña falda negra se revolvió con el viento al igual que mi cabello, solo sonreí y comencé a caminar hacia aquel lugar, tan lejano y tan adorable a la vista

 Mi cuerpo empezó a tensarse mientras sentía el roce de su cuerpo contra el mio. Esta mujer sabía como hacer que flaqueara. Pero tenía que ser fuerte, y no dejarme embaucar por sus movimientos y sus acciones. Cuando estuvo tan cerca que hasta sus labios rozaban los míos, giré la cara.
  • Para, no sigas.
Le dije aguantándome las ganas. Intentaba calmar mis ganas de sexo pero eran demasiado intensas como para apaciguarlas. Volví a girar la cabeza y me quede mirándola a los ojos, con una mano tomé su rostro y junté mis labios con los suyos. Aquel beso fue corto pero intenso, aparté mis labios de los de ella y le pregunté nuevamente:
  • ¿Ahora me dirás tu nombre?
Sonreí con picardía y dejé que ella me contestara...