Mi cuerpo empezó a tensarse mientras
sentía el roce de su cuerpo contra el mio. Esta mujer sabía como
hacer que flaqueara. Pero tenía que ser fuerte, y no dejarme
embaucar por sus movimientos y sus acciones. Cuando estuvo tan cerca
que hasta sus labios rozaban los míos, giré la cara.
- Para, no sigas.
Le dije aguantándome las ganas.
Intentaba calmar mis ganas de sexo pero eran demasiado intensas como
para apaciguarlas. Volví a girar la cabeza y me quede mirándola a
los ojos, con una mano tomé su rostro y junté mis labios con los
suyos. Aquel beso fue corto pero intenso, aparté mis labios de los
de ella y le pregunté nuevamente:
- ¿Ahora me dirás tu nombre?
Sonreí con picardía y dejé que ella
me contestara...
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