sábado, 3 de noviembre de 2012


Me quedé sin aliento con su respuesta. Pero es cierto que era lo que quería. ¿correr? ¿de verdad? Empecé a correr tras ella, y por un segundo la perdí de vista.
  • ¡Eh! ¿dónde estas?
No la veía por ninguna parte y empecé a mirar por todos los rincones de aquella mansión. Cinco minutos después ya estaba cansada de aquel juego.
  • Esto ya no tiene gracia – grité para que me escuchara.
Me senté en un sofá viejo que había en una de las salas y la esperé. Esta mujer me iba a volver loca en menos de una hora, aunque creo que ya lo había conseguido.
Mientras esperaba saqué un cigarrillo y lo encendí, empecé a fumar hasta que aquella mujer apareciera de nuevo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario