Me quedé sin aliento con su respuesta.
Pero es cierto que era lo que quería. ¿correr? ¿de verdad? Empecé
a correr tras ella, y por un segundo la perdí de vista.
- ¡Eh! ¿dónde estas?
No la veía por ninguna parte y empecé
a mirar por todos los rincones de aquella mansión. Cinco minutos
después ya estaba cansada de aquel juego.
- Esto ya no tiene gracia – grité para que me escuchara.
Me senté en un sofá viejo que había
en una de las salas y la esperé. Esta mujer me iba a volver loca en
menos de una hora, aunque creo que ya lo había conseguido.
Mientras esperaba saqué un cigarrillo
y lo encendí, empecé a fumar hasta que aquella mujer apareciera de
nuevo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario